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La Cirugía de Reasignación de Sexo (CRS), también conocida como Cirugía de Cambio de Sexo, Cirugía de Confirmación de género, Cirugía de Confirmación de Sexo y Cirugía de Reasignación de Genitales entre otros, es un conjunto de cirugías plásticas que buscan adecuar los genitales externos del sexo genético o de nacimiento, transformándolos en un aspecto que se correspondan mejor con los del género opuesto. Por tanto la CRS está indicada en las personas que claramente sienten que sus propios genitales no corresponden con su identidad de género y por tanto desean el cambio de los mismos. Como resultado de la cirugía se espera que la persona que se somete a la misma pueda lograr una percepción más satisfactoria de su propio cuerpo y usualmente les permite vivir su sexualidad de acuerdo a su género.

Indicaciones

Personas transgénero (también se usan los término transgenerista y transexual), bien sean mujeres que nacieron con el cuerpo propio del género masculino y desean tener genitales femeninos, o bien sean hombres que nacieron en el cuerpo biológico femenino y desean que sus genitales sean los del género masculino al cual pertenecen.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas transgénero quieren realizar el cambio de sus genitales, por lo que la cirugía de reasignación de genitales, solo debería ser practicada en los pacientes que claramente así lo desean.

También es de aclarar, que los órganos reproductivos internos, como la próstata, los ovarios y el útero, no son modificados o eliminados con estas cirugías. En muchos casos un cirujano urológico o ginecológico según corresponda realiza esas intervenciones, pero las mismas no hacen parte de la cirugía de Cambio de Sexo.

Contraindicaciones

  • Trastornos psiquiátricos o mentales. El transgenerismo o disforia de género no es un trastorno ni una enfermedad.
    En concordancia el paciente trans que aplica para un cambio de genitales, debe ser mentalmente saludable, su decisión no puede ser producto de un trastorno o enfermedad mental, toda vez que es una cirugía de carácter irreversible
  • Obesidad mórbida. Los riesgos y las posibles complicaciones están aumentados en pacientes con obesidad mórbida. Incluyendo el riesgo de fallo de la cirugía o pérdida de los tejidos modificados, por lo cual es aconsejable manejar primero este tipo de obesidad y sus secuelas, antes de recurrir a la cirugía de confirmación de género.
  • Otras patologías no controladas. Existen condiciones frecuentes en la población mundial, como la hipertensión arterial o el hipotiroidismo que deben estar bien controlados antes de someterse a esta u otras cirugías electivas. Así mismo hay otras condiciones que definitivamente no permiten realizar la cirugía. Cuando hay antecedentes médicos relevantes, el equipo quirúrgico analizará el caso particular para determinar la viabilidad o no de realizar la intervención.

Antes de la cirugía

Insistiendo en el carácter irreversible de la cirugía, su indicación específica de transgenerismo y la importancia de no coexistencia de contraindicaciones, es recomendable que los pacientes cumplan los siguientes requisitos antes de la cirugía:

  • Tener la confirmación por parte de un psiquiatra (MD) o un psicólogo (MsC o PhD) que se trata de una persona con “Disforia de género” o “Transgenerísmo”, descartando que presente trastornos mentales y que el paciente haya tenido oportunidad de tener acompañamiento y seguimiento por el profesional. Se espera que este profesional incluya en su carta la recomendación de realizar la cirugía.
  • Estar bajo terapia hormonal, dirigida por un endocrinólogo.
  • Estar viviendo como una persona del género con el cual se identifica. Por ejemplo tener un nombre (aun si en su documento de identidad no se ha hecho el cambio) propio de su género, vestir y procurar hablar como tal, usar el cabello y si es el caso utilizar el maquillaje propio de su sexo.
  • Suspender el uso de hormonas un mes antes de la cirugía.
  • Suspender el cigarrillo en caso de ser fumador.
  • El paciente debe ser mayor de edad, para consentir legalmente la realización de la cirugía. Para pacientes menores de edad se pueden requerir soportes, procesos y documentos adicionales para poder efectuar la cirugía genital.
  • Una vez decidido el método quirúrgico que se va a emplear, es deseable que el paciente realice depilación (láser, IPL, electroforesis) en algunos de los tejidos que se van a utilizar para las reconstrucciones. El cirujano o su equipo podrán indicarle las zonas corporales donde puede hacerlo. Esto es a fin de evitar el crecimiento de pelo en zonas donde no es deseable, como la uretra, la vagina o el cuerpo y cabeza del pene.
  • Como todo paciente que va a cirugía, se necesita una valoración médica especializada, la toma de exámenes prequirúrgicos y la valoración por el grupo de anestesiología.

La intervención

MUJERES TRANSGÉNERO (MTF): La cirugía consiste en la creación de una neovagina, de aspecto similar al de una persona nacida como mujer biológica. La nueva vagina no cumple funciones reproductivas, pero sí es sensible y permite el intercurso sexual (coito).

La técnica más empleada es la inversión peneana, en la cual se conserva la piel del pene, y con la misma se crea la neo-vagina; también se conserva un segmento del glande del pene para crear un clítoris capaz de responder a la estimulación sexual y la parte más exterior de la uretra se puede adicionar a la nueva vagina o se para reconstruir otras características de la vulva femenina.
Los testículos cuando aun están presentes se retiran y con los tejidos del escroto se crean los labios mayores. Según la disponibilidad de tejidos con que cuente el cirujano, también es posible en muchos casos construir el capuchón del clítoris y los labios menores.

En ocasiones la piel del pene disponible no es suficiente para crear una vagina de suficiente profundidad, caso en el cual la parte más profunda de la misma se crea con injertos de piel.

Cuando la técnica de inversión peneana no es viable, las alternativas incluyen utilizar un segmento de intestino para crear el canal vaginal. Otras técnicas menos comunes incluyen los injertos de piel parcial y los colgajos que utilizan la piel de la zona inguinal o perineal.

La cirugía dura entre 4 y 6 horas para inversión peneana y unas horas más para las técnicas que requieren segmento de intestino.

Tras la cirugía la paciente utilizará compresas al interior de la vagina y usará sonda para la vía urinaria. Tanto las compresas como la sonda habitualmente se retiran a los 5 días, momento en el cual la paciente inicia manejo por fuera del hospital y se le indica la utilización de dilatadores vaginales. Las dilataciones inicialmente son frecuentes y más adelante se aconsejarán en forma periódica durante el transcurso de la vida (sexual) de la paciente. También se aconseja utilización de lubricantes durante las relaciones sexuales y evitar actividades que puedan lesionar o perforar los tejidos de la nueva vagina.

HOMBRES TRANSGÉNERO (FTM): Técnicamente y en su aspecto y función final resulta más complejo la creación del nuevo pene. Para lograrlo se utilizan tejidos que incluyen vasos sanguineos que deben nutrir el neo-falo. Estos tejidos se llaman colgajos. Pueden usarse colgajos de la zona abdominal baja, área inguinal o recurrir a los colgajos libres en los cuales se llevan tejidos con sus vasos sanguineos desde zonas distantes del cuerpo como el antebrazo, el muslo o la espalda. Estos colgajos requieren técnicas de microcirugía para re-conectar los vasos del colgajo a los vasos receptores en la zona perineal. Con estos colgajos se crea un nuevo pene (que carece de tejido eréctil), se da la forma al glande y se realiza un alargamiento de la uretra, de manera que el paciente pueda orinar en la forma esperada para el género masculino. Con los labios mayores se crean las bolsas escrotales, las cuales podrán recibir implantes testiculares en silicona.

Varios meses después de una cirugía exitosa, un cirujano urológico podrá implantar una prótesis al interior del nuevo pene para permitir la erección deseable para el coito.

Aunque toma un tiempo comparativamente más largo, se espera que el nuevo falo recupere sensibilidad y sensación erógena.

La duración de esta cirugía es muy variable. Puede ser hecha incluso en varios tiempos quirúrgicos, sumando un total de 8 a 24 horas o más en el quirófano, tras lo cual se requieren cuidados intrahospitalarios los primeros días.

Otra alternativa para los hombres trans es una cirugía conocida como metoidoplastia, (o metaidoplastia). En esta intervención se aprovecha el agrandamiento que normalmente experimenta el clítoris como resultado de la terapia hormonal. Se utiliza ese clítoris hipertrófico para dar forma a un nuevo pene, el cual resulta de dimensiones y en particular de una longitud menor a la de la cirugía de faloplastia con colgajos, de manera que habitualmente es insuficiente para una penetración durante la relación sexual. Pero con la ventaja de no requerir extensas cirugías adicionales en las áreas donantes de colgajo, menor riesgo de pérdidas y además conserva tejido eréctil que normalmente responde en forma temprana a la exitación erógena y al placer sexual. En esta cirugía, la uretra también se alarga y se reposiciona de su situación femenina a una situación masculina, con su abertura al final del nuevo pene, lo que permite la micción de pie. Igualmente con los tejidos de los labios mayores suele ser posible la reconstrucción del nuevo escroto.

Intervenciones adicionales

Un número considerable de pacientes puede solicitar procedimientos adicionales para mejorar aun más la estética de sus nuevos genitales, los cuales se pueden realizar varios meses después.

Igualmente existe la posibilidad de presentar complicaciones que también requieran cirugías posteriores. Se mencionan las estenosis de la nueva uretra y/o de la nueva vagina, las fístulas vaginales o uretrales y otras aun menos frecuentes. Los implantes al interior del nuevo pene y del nuevo escroto también pueden llegar a presentar extrusión (lesión de la piel y exposición a travez de dicha lesión).

La recuperación

Los primeros días el cuidado es intrahospitalario, al rededor de 5 días para la vaginoplastia, igual tiempo o un poco más para la faloplastia. Posteriormente se realizarán controles ambulatorios. Hacia las dos semanas de la intervención, un buen número de pacientes estará en capacidad de retornar a sus labores habituales, al mes de cirugía la mayoría podrá iniciar ejercicio y esfuerzos físicos y hacia los dos meses las relaciones sexuales.

Es de esperar que el paciente ya recuperado tenga sensibilidad en sus nuevos genitales y pueda experimentar placer sexual. Un número muy grande de mujeres transexuales logran experimentar orgasmos.

El orgasmo en los hombres transexuales y la intensidad del placer sexual que experimentan a nivel genital es más variable.

Cicatrices

Las cicatrices de los nuevos genitales femeninos no suelen ser visibles o notorias en la mayoría de los casos exitosos. Inclusive muchos médicos de otras especialidades podrían no reconocer a primera vista que se trata de unos genitales reconstruidos. Cuando se requiere el uso de segmentos de intestino habrá una cicatriz adicional en la zona abdominal baja. En caso de recurrir a otras técnicas con injertos o colgajos, las áreas donantes de estos tejidos también tendrán cicatrices.

Para los transgénero masculinos, en la faloplastia con colgajos, el nuevo pene si bien tiene un aspecto y longitud acordes, tiene una piel de grosor y características diferentes a las del hombre biológico, además las cicatrices en la parte inferior o posterior del pene y al rededor de la base del mismo pueden ser evidentes.

Consideraciones adicionales

Como se mencionó al inicio del artículo, no todas las personas transgénero desean la modificación de sus genitales. Esta es una decisión personal, no obstante requiere ser apoyada por un profesional de la salud mental y en muchos casos por la pareja o familia del paciente.

Los pacientes que viven su género, pero no quieren recurrir a la modificación quirúrgica, normalmente encuentran satisfactorio su cuerpo, y experimentan una vida plena en todos sus aspectos incluyendo el sexual.

Por su parte el paciente que personalmente decide someterse a la reasignación de sus genitales experimenta la satisfacción de sentir que esta parte de su cuerpo físico se corresponde con su identidad de género e igualmente se espera que el cambio influya positivamente en su auto-percepción y en su realización personal en los distintos aspectos de su vida.

La cirugía no tiene como fin, crear órganos reproductivos, así una nueva vagina no es un canal para un parto ni está unida a un útero, y el nuevo pene no está en capacidad de eyacular semen con espermatozoides.

También existen numerosas cirugías relacionadas que pueden realizarse antes, al mismo tiempo o después de las cirugías de reasignación de genitales. Esas cirugías no son denominadas como cambio o reasignación de sexo, pero sí comparten el objetivo de aproximar el cuerpo biológico del paciente trans al de su identidad de género. Existen las cirugías urológicas de orquidectomía y los mencionados implantes de pene, las cirugías ginecológicas de ooforectomia e histerectomía. Las cirugías plásticas de feminización facial: Implantes capilares, remodelación de la línea de implantación capilar, pexia de cejas, frontoplastia, rinoplastia, reducción de ángulos mandibulares, mentoplastias, implantes malares, plastia de labios, reducción de la manzana de Adán. Cirugías de masculinización facial: frontoplastia, rinoplastia, implantes ángulo mandibular, mentoplastias, implantes de barba. Las cirugías plásticas de contorno corporal: Liposucción feminizante o masculinizante, abdominoplastia, mastectomias, implantes mamarios, implantes gluteos, implantes de pantorrilla. Cirugías para agudización (feminización) de la voz, por Otorrinolaringólogos. Las condiciones y capacidades de cada persona determinan cual o cuales procedimientos quirúrgicos pueden realizarse. Cada ser humano es único y por eso su manejo debe ser individualizado.

Publicado: 23.08.2017

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